Decidí escribirte a tí, mujer, la que me provoca, la que me llena de energía, la que me hace sonreír, la que no olvida, la que es eterna en mi mirada, la que llora, la que me hace llorar, la que se tapa la boca al reír, la que se sonroja cuando le canto, la que duerme en mis brazos, la que está alerta al escuchar mi nombre, la que no se rinde, la que me espera, la que comparte, la que tiene miedo, la que me levanta, la que nunca está conforme, la que es paciente, la que me ama, la que hace bromas sencillas y pasa las tardes esperando por mi, la chica, mi chica de manos suaves, la que guarda el desierto en sus ojos color de arena húmeda, sus lágrimas tan saladas como el mar, sus besos tan dulces y embriagantes como la sangre de Cristo (vino) esa mujer que brilla con luz propia, mi mujer, esa mujer que ya no existe...
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Bueno lo que nos quiere dar a entender no es muy complicado, sólo nos dice que nos centremos en lo que estemos haciendo, porque será la resp...
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Como me hubiera gustado disfrutar cada momento con ustedes mis muchachos cuando aún estaban pequeños, añoro esos tiempos, cuando los carg...
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