martes, 23 de junio de 2020

LOS CAMINOS DE REGRESO...

Volver a mí lugar, el mismo que caminé tantas veces en mí niñez...
Si, veo el paisaje y me transportó un par de años atrás,bueno unos muchos ... el día gris y nublado,las hojas de color ocre siguen allí (solía decir ¡ves papá todas las hojas son de color marrón,marrón !) cómo en cada otoño.
Seguir por mí sendero que me llevaría al mini bosque de los árboles, no salía de mí asombro de ver cómo habían crecido.
El viento frío del otoño empieza a sentirse y las hojas cómo pequeñas cascadas se desprenden de los árboles aunque algunas se resisten, ¡pero la naturaleza es sabia!...
El sol se habré pasos entré las nubes, un rayo tenue llega hasta el columpio,sigue allí el viento lo mece suavemente...
¡Cómo amaba ése lugar ! El viento abraza mí manta blanca que amenaza con caerse al piso y ella cae... se desprende suavemente al río de hojas secas, me inclinó a recogerla y en ésos momentos una ¡imagen vuelve a mí mente la misma de hace unos años atrás!..
Caminó unos pasos y llegó hasta el columpio miró sus cuerdas y una mano se cerciora de que aguantará mí peso, me siento y empiezo a disfrutarlo ¡que felicidad esto de ser niño nuevamente! Allí estaba sola,no había gente adulta a mí alrededor, "bueno sí la adulta ¡era yo! Pero no en ésos momentos.. volvía a ser la niña de papá "...
En lo que sube y baja el columpio aparece de la nada enfrente de
mí ¡era blanco sí! ...¡lo recuerdo ahora! ,no era un sueño de mí niñez... era el unicornio que aparecía en mí bosque mágico...
Después de la partida de mí padre, no entendía nada era demasiado niña,no sabía el porque de ése dolor en mí pecho. Y yo corría a ése bosque en donde yo sabía que había magia,allí no había dolor...
Allí estaba mí unicornio y los dos habíamos cambiado; el estaba majestuoso, más blanco que de costumbre "y yo una adulta con el corazón sano, atesorando el recuerdo de mí padre en el lugar más sagrado que es el alma."..
Se acercó a mí lado sólo toqué su cabeza y desde mí corazón le agradecí por ésos momentos compartidos ¡y yo sabía que está sí era una despedida!...
Cerre mis ojos y volví a mover el columpio, el viento besaba mí cara y al abrir mis ojos el ya no estaba.
Sólo Elena.

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