domingo, 21 de junio de 2020

SUELE SUCEDER...

Sucede que a veces los destinos se marchan silenciosamente, y los presentes tan efímeros como todo parecen tan solo un cigarro en las manos de un adicto, y se palpan las tristezas como pasiones sin control, y el llanto vacío ya ni siquiera humedece las mejillas (...) Sucede que el destino me ha anclado en tu mirada, y las tardes de lluvia te sumergen en mis sueños, y yo no soy más que un idiota enamorado de Dios y de ti, ansiando eternidades contigo.

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