Océanos de encanto
Arder en viva llama, helarme luego
mezclar cerillas sin chispa y dulce canto;
suscitar la risa en vez del llanto
cuando por tu cuerpo
intentas distinguir calima y brisa.
Confianza y temor, ansia y sosiego,
aliento del espíritu y quebranto
efecto natural, espejo mágico;
cauces de río y enebro de encanto,
ver que en mi, tienes un amigo
y contemplarme sin espanto.
La razón libre, lo inusitado
querer y no querer con amor;
energía y sustento del corazón;
ya no eres una adolescente;
-eres una mujer notablemente-.
No sabes cielo
que el umbral del alma sabe e ignora
cruzar sin temer el mar bravo,
¿Quieres compartir lo sembrado?
No hace falta que me respondas
pues sin ti, no hay jardín ni Edén
sin florecer las rosas.
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