La replicación es el proceso mediante el cual una molécula de ADN genera dos idénticas a sí misma, y es clave en la reproducción celular, ya que todas las células del cuerpo han de tener el mismo exacto genoma (al igual que en los organismos de reproducción asexual, que son prácticamente clones el uno del otro).
El proceso consiste en la separación de las dos hebras del ADN, cada una de las cuales funcionará como un molde para sintetizar una nueva compañera. Si todo sale bien, al final habrá dos moléculas idénticas del ADN original, ambas en doble hélice. De allí que la replicación sea clave para la herencia.
Se suponen tres tipos de replicación del ADN:
- Semiconservativa. Tal y como se describió antes, las hebras se separan y de cada una de las antiguas se sintetiza una nueva.
- Conservativa. Tendría lugar si las dos hebras antiguas, luego de servir de molde, volvieran a juntarse con su antigua compañera y al final hubiese una molécula de ADN enteramente nueva, junto a la vieja que se reconstituiría.
- Dispersiva. Ocurriría si las hélices resultantes estuvieran compuestas por fragmentos del ADN viejo y del nuevo.
Diferencias entre ADN y ARN
El ADN y el ARN son cadenas de nucleótidos similares, pero se diferencian, como su nombre lo indica, en el tipo de azúcar presente en su estructura: desoxirribosa y ribosa, respectivamente.
Además, el ARN es casi cuatro veces más grande que el ADN, y está compuesto por una hélice simple, en lugar de dos. Esta distinción también es funcional, obviamente, pues el ADN contiene el molde genético y el ARN es el encargado de ejecutarlo o transportarlo.
Fuente: https://concepto.de/adn/#ixzz6lp5ngfKd
Fuente: https://concepto.de/adn/#ixzz6lp5aLbtd
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